Tipos de nieve: polvo, costra, granizo y hielo — cómo esquiarlos

Clasificación de los tipos de nieve

La nieve evoluciona constantemente desde que cae del cielo. La temperatura, el viento, el sol y el paso del tiempo transforman los cristales originales en texturas completamente distintas. Entender estas transformaciones te permite anticipar lo que te vas a encontrar antes de ponerte la tabla.

Nieve en polvo (powder)

Nieve recín caída, sin compactar, con densidad muy baja (3-8% de contenido en agua). Es la que todos buscan. La técnica requiere cargar el pie trasero, velocidad constante y movimientos amplios. Dura pocas horas tras la nevada antes de que el viento o el sol la degraden.

Nieve primaverela (spring corn)

Se forma cuando los ciclos de helada nocturna y deshielo diurno transforman la nieve vieja en gránulos redondeados. Por la mañana está dura y rápida; a mediodía se vuelve pastosa y blanda. La ventana óptima es entre las 10h y las 13h.

Costra (crust)

Capa superficial dura sobre nieve blanda. Se forma cuando la superficie se congela tras un deshielo o lluvia. Extremadamente traicionera: la tabla rompe la costra de forma irregular. Requiere mucha absorción con rodillas y una velocidad suficiente para no hundirse.

Nieve viento (wind slab)

El viento compacta la nieve en láminas que pueden romperse en placas. En pendiente, estas placas son el tipo de alud más común. En pista, dan una sensación de nieve irregular y dura en parches.

Hielo

Nieve muy compactada con mínimo contenido de aire. Es la condición más exigente técnicamente: los cantos deben estar perfectamente afilados (sin elllos, patinas), los movimientos tienen que ser suaves (los bruscos hacen que pierdas el canto) y la velocidad controlada.

Aguanieve y nieve húmeda

Nieve con alto contenido de agua, habitual en estaciones bajas o en días cálidos. Frena mucho más que la nieve seca y puede provocar que la tabla se clave en la superficie. Encera bien antes de salir si el pronóstico indica temperatura cerca de 0ºC.

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